Hoy hice el mejor café en la mejor taza de café.

Puede sonar exagerado, pero de verdad se sintió así. Usé mi taza favorita, la que siempre elijo aunque tenga muchas otras. La rosa, la que tiene una pequeña estrella dibujada al costado.

El café quedó perfecto. Ni muy dulce ni muy amargo. Y mientras deaba que se enfriara un poco para poder tomarlo, me senté cerca de la ventana y acomode mis almohadas para tomarlo tranquila.

Afuera hacía un poco de frío, pero mi cuarto estaba cálido. Las flores rosas sobre mi mesa de luz se movían apenas con el viento que entraba por la ventana, este momento es mi favorito del dia.

Tomé el café despacio para que no se terminara rápido. Para ser feliz solo necesitas una buena canción, una ventana semi abierta y el mejor café en la mejor taza.