Olvidé la complejidad del espacio en nuestra aparente eterna carencia.
Olvidé que toda cercanía conserva una distancia irreductible. No hay lugar común donde dos conciencias se fundan sin resto.
No existe ni existió la posibilidad única de ser, en sintonía profunda, un lugar.
De ahí nace el deseo de abrazar lo inexplorado en la ilusión de una presencia suficiente, pero mi amor, eso nunca fue propio de vos, era mi falta hablándome con tu forma.
El amor distorsiona todo aquello que percibimos de los demás.
A veces uno no tiene el poder de ponerlo en palabras pero bien sabemos que la mente va a millas por delante de lo que somos capaces de explicar.
Idealizar desde la distorsionada realidad de amar, asusta. Porque debilita toda capacidad de razón, porque hay realidades personales que se manifiestan en incongruencias.