Caminaba por la ciudad

Caminaba por la ciudad sin rumbo, como muchas veces. Me gustaba perderme entre la gente, mirar vidrieras, escuchar conversaciones ajenas. Era una forma de sentirme parte de algo sin tener que involucrarme.

Ese día, sin embargo, todo se sentía raro. Las caras pasaban, pero ninguna se detenía. Era como si yo no existiera del todo. Intenté entrar a un local, pero el vendedor ni siquiera me miró.

Seguí caminando, confundido.

Hasta que alguien me llamó por mi nombre.

Me di vuelta rápido. No había nadie. Solo la gente pasando, como siempre. Pensé que había escuchado mal… pero volvió a pasar en la siguiente esquina. Y en la siguiente.

El nombre era el mío. Estoy seguro.

El miedo empezó a crecer. Corrí hasta un vidrio para verme reflejado… pero por un segundo, no vi nada. Solo la calle detrás.

Parpadeé… y ahí estaba.

Desde ese día, cada vez que paso por esa zona, siento que algo no encaja. Como si hubiera una versión de mí que pertenece a ese lugar… y otra que solo está de paso.

Y a veces, cuando alguien grita mi nombre en la calle, ya no estoy seguro de si debería responder.