Me ahogué en el mar

Me ahogué en el mar un día que parecía perfecto El cielo estaba despejado, el agua tranquila, y la playa con gente alegre, no había señales de peligro.

Entré despacio al mar, sintiendo el frío en las piernas, donde me llegaba aproximadamente un poco mas arriba de la cintura. Me alejé un poco de la orilla, lo suficiente como para sentirme libre y nadar un rato, pero no en riesgo. O eso creía.

De repente, una corriente me arrastró. Intenté volver, pero cada esfuerzo me alejaba más. Empecé a respirar rápido, a mover los brazos sin control. Miré hacia la playa… la gente seguía como si nada.

Grité. Pero el sonido se perdió en el viento. Empecé a sentirme cansada, trataba de controlarme ya que el cuerpo pesa más cuando entra el miedo.

Cuando sentí que ya no tenía fuerzas, vi a alguien correr desde la orilla y meterse al mar, era un chico que estaba jugando al fútbol con unos amigos. Nadó rápido hacia mí, aunque las olas lo golpeaban fuerte. Cuando llegó, me sostuvo y me dijo que no me soltara.

Yo apenas podía hablar, así que le hice caso.

Después de unos minutos logró llevarme de nuevo a la orilla. La gente se acercó enseguida y yo me quedé sentada en la arena, tosiendo agua y tratando de respirar.

El chico se quedó a mi lado todo el tiempo. Tenía el pelo mojado, estaba cansado y respiraba agitado, pero no dejaba de preguntarme si estaba bien. Le pregunte su nombre, me dijo que se llamaba Anthoni, y le agradecí por haberme salvado, de la nada me dice si podía acompañarlo a una fiesta en su casa de playa. Abri mis ojos de una manera exagerada, lo mire, me miro y me dijo: si no quieres no pasa nada, tranqui. Yo lo mire y me reía diciendole: si me encantaria ir, pero que no esperaba que me preguntaras eso, pensé que me ibas a preguntar si estaba herida o algo. Ahora estábamos riendo los dos.

Después de la fiesta en su casa, empezamos a hablar seguido. Primero por mensajes, después caminando por la playa, y más adelante saliendo juntos, casi todos los días del verano.

A veces nos reíamos diciendo que el mar había querido separarnos antes de que nos conociéramos de verdad. Y aunque yo nunca quise volver muy lejos en el agua, cada vez que veía el mar, ya no sentía miedo. Porque ahí fue donde conocí a la persona que terminó cambiando mi vida.

wya ☀️.jpg

Playa.jpg