Soñé que me mudaba sola a un departamento. Era chico pero lindo, con mucha luz. Me sentía feliz, pero también con miedo, como si fuera un gran cambio.
Cuento
Sofía se mudó a su primer departamento con pocas cosas. Durante el día todo parecía normal, incluso agradable. Pero a la noche, el silencio era distinto. No era solo ausencia de ruido… era como si algo estuviera esperando.
El problema empezó con detalles mínimos: la puerta del baño entreabierta cuando ella estaba segura de haberla cerrado, una taza movida unos centímetros, pasos suaves cuando apagaba la luz, intentó convencerse de que era su cabeza.
Hasta que una noche escuchó algo claro: alguien caminando en el pasillo.
Se quedó inmóvil en la cama. El sonido se acercaba. Paso a paso, juntó valor, se levantó y abrió la puerta.
No había nadie, pero el aire estaba frío. Demasiado.
Esa noche no durmió. Y a la madrugada, mientras estaba mirando fijo la oscuridad, lo vio.
Una figura parada en la esquina del living. No se movía. No hacía nada. Solo estaba ahí.
Sofía quiso gritar, pero no pudo, la figura empezó a acercarse.
Despacito. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, Sofía entendió algo peor que el miedo.
No era un desconocido, era ella.
A la mañana siguiente, el departamento estaba en silencio. La puerta seguía cerrada. Y en el espejo del living, alguien parecía haberse quedado mirando.
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