Anoche soñé con una casa antigua, como de la época victoriana. Todo era elegante, la gente vestida con ropa larga, y yo caminaba por un pasillo lleno de espejos. Me sentía rara, como si no perteneciera a ese lugar.
cuento:
Clara encontró la casa una tarde cualquiera, de esas en las que salís a caminar sin pensar mucho. La puerta estaba medio abierta, como invitando a entrar. Dudó, pero terminó pasando.
Adentro todo era silencio. Caminó por un pasillo lleno de espejos y cuando se miró, sintió algo raro: no estaba vestida como siempre, tenía un vestido largo, como de otra época. Pensó que era su imaginación, pero volvió a pasar en otro espejo.
Ahí empezó el problema. Intentó no mirar más, pero era imposible. Sentía que los espejos la llamaban. Y lo peor fue cuando empezó a notar que en los reflejos aparecían personas que no estaban realmente ahí.
Se asustó. Mucho. Le dio la sensación de que si seguía caminando, se iba a quedar atrapada en ese lugar.
Entonces hizo lo único que pudo: dejó de mirar y caminó directo hacia la salida.
Cuando salió, todo volvió a la normalidad.
Igual, desde ese día, cada vez que se mira en un espejo, duda un segundo. Como si algo del otro lado todavía la estuviera mirando.
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