En Nelumbo buscamos que los temas sea lo que más se lleve el jugador consigo, porque no solo es la base de la trama, también es lo más aplicable a la vida real.
La historia de Nelumbo pone el foco en la inestabilidad que pueden producir los cambios repentinos en un ecosistema. Esto tiene diferentes orígenes, tanto “humanos” como mágicos. Ambos tienen pesos diferentes dentro de la historia, la magia es una excusa para tratar el status quo, las normas establecidas que, no siendo siempre lo mejor, es lo que conocemos. Los orígenes “humanos” son representados por Nelumbo y los habitantes del pueblo, sin embargo Nelumbo representa esa curiosidad humana que lleva a la innovación, haciendo un gran hincapié en las consecuencias que pueden tener estos cambios, tanto positivos como negativos.
Volviendo a estas consecuencias, son más claras en el segundo nivel, la zona del pueblo. Este está en ruinas y prácticamente inhabitado. Pese a ello, buscan recrear un ambiente festivo que busca desesperadamente atraer a la fortuna y progreso que una vez poseyeron y que ahora, por avaricia, no pudieron mantener. Además del colapso del pueblo, también se ve la casi extinción de las múrgalas, afectando a la cadena alimenticia del ecosistema.
Todos estos efectos son trasladables a nuestra situación actual con nuestro planeta: la naturaleza tiene su ritmo propio. Si quieres innovar tienes que tener en cuenta sus tiempos, porque si no, todo se puede descontrolar.
No es un videojuego en el que se muestren muchas relaciones de forma directa. Eso es porque el jugador se encuentra estas conexiones ya rotas.
La historia entre el poblado y las múrgalas es un claro ejemplo del deber que tenemos de escuchar las necesidades de los que nos acompañan en la vida. El conflicto es la gasolina que permite avanzar a toda trama. La diferencia la marca la dirección hacia la que se reme. En este mundo, todos remaron hacia sus respectivas direcciones sin tener en cuenta las necesidades de los demás.
Nelumbo aparece como agente externo que rompe esta dinámica y fuerza a replantearse al resto de agentes de la historia su papel en el ecosistema. Todo ello gracias a su mirada curiosa y su fondo bondadoso e inocente. El juego busca ante todo que nos replanteemos nuestra forma de reaccionar al conflicto, optando siempre primero por resolver nuestras diferencias.