A partir del texto de Piglia, entiendo que la lectura no es solo leer un libro, sino que tiene mucho que ver con la vida de cada persona. Él no recuerda tanto los contenidos de los libros, sino los momentos en los que los leyó, lo que estaba viviendo en ese momento. Eso me hizo pensar que leer no es solo entender una historia, sino también lo que uno siente mientras lee.

En mi caso, me pasa que me gusta leer, pero depende mucho del tipo de lectura. Si no me interesa, me cuesta bastante concentrarme. En cambio, cuando algo me atrapa, como me pasó con El corazón delator, la experiencia es distinta, porque no solo leo, sino que me meto en la historia y me genera emociones.

También Piglia dice que uno escribe porque antes leyó, y eso me parece muy real. Yo suelo escribir en un diario, y muchas veces lo hago para ordenar lo que me pasa o lo que siento. Es como si la escritura fuera una forma de entender mi propia vida, no solo una tarea.

Sin embargo, cuando tengo que escribir para la escuela, siento que no siempre puedo ser creativa o escribir sobre cosas que me gustan. Muchas veces son textos que no me interesan tanto, y eso hace que escribir se vuelva más una obligación que algo propio. En ese sentido, se nota la diferencia entre escribir por gusto y escribir porque te lo piden.

Por otro lado, en los textos de la parte 2 también se ve que los escritores relacionan su vida con lo que escriben. No escriben desde cero, sino desde sus experiencias, recuerdos o cosas que les marcaron. Esto muestra que la escritura y la vida están conectadas.

En conclusión, la lectura, la escritura y la vida están muy relacionadas, porque lo que leemos influye en cómo pensamos y sentimos, y la escritura nos permite expresar y entender mejor lo que vivimos.