Hay silencios que son acogedores.
Espacios donde el corazón respira más lento y la vida se deja escuchar sin prisa.
Ahí comienza la Intimidad Sensible.
Es ese momento en el que los sentidos se abren a lo que todavía no hemos dicho.
La luz, una caricia, una mirada, todo se vuelve más nítido, más vivo, más nuestro.
Cuando la Sensibilidad es un rasgo de tu personalidad hay algo que sabes que hace diferente tu forma de vivir y compartir tu Intimidad, aunque te cueste identificarlo.
La Intimidad Sensible es delicada, sincera, cuidadosa, emotiva y a veces también
apasionada, y con una forma de sentir que solo reconoce quien se sabe Altamente Sensible.
Porque cuando somos PAS, la intimidad tiene otro ritmo, otro lenguaje.
No es solo lo que ocurre por fuera también lo que se nos despierta dentro.
A veces, incluso nos satura, tantos estímulos, tantas emociones, tantas capas
de significado en un solo instante.
Concentras lo que otras personas viven con menos intensidad
Es como si concentráramos lo que otras personas viven disperso.
Por eso necesitamos la sencillez para evitar la sobreestimulación:
— hacer pausas,