Perspectiva narrativa

Nelumbo no es un título caracterizado por una narrativa demasiado implícita en el gameplay (en forma de texto). Para el desarrollo del juego se ha construido en todo momento siguiendo el mantra “enseña, no cuentes” (show, don’t tell).

Pese a que toda la historia la vemos desde el punto de vista de Nelumbo, jugamos con la inocencia del personaje para que la narrativa sea tan transparente y simple para él, como para quien lo controle. En su mayoría, la narrativa es ambiental, diseñada para aumentar la curiosidad del jugador en puntos clave que acompañen al gameplay. Sí que existen cinemáticas y cutscenes, pero todas mantienen el mismo punto de vista.

Aunque no haya texto, si hablamos de la figura del narrador, se trataría por tanto de una historia con narrador equisciente, siendo solo testigo de los sentimientos y emociones del protagonista, pero no del resto. Esto se traduce en una focalización interna, fomentando gracias a esto el interés del jugador/a por lo que hay escondido más allá de lo evidente.

Tono

La obra tiene un tono nostálgico: vacío, solemne, bello, antiguo… Se representa de forma bastante imparcial un mundo sucumbido por los problemas de su época, que ahora siendo agua pasada, su presencia silenciosa en elementos del entorno ayudan a identificar todo aquello que se puede mejorar.

Igualmente, no todo es oscuro. La historia tiene sus matices de inocencia: el primer viaje de Nelumbo al bosque está lleno de color y elementos nuevos. La paleta es esencial para generar este matiz. Además, la música también ayuda a recalcar esta curiosa exploración tan llena de novedades como de miradas al pasado.

Estilo

El estilo narrativo es una mezcla de narrativa ambiental con algunos matices explícitos. Pero lo cierto es que, al ser un juego de inspiración asiática, incluso cuando la información es dada de forma clara al jugador, es a partir de gestualidad y música. Imitando en gran medida a las representaciones que llamamos “sombras chinas”.