A pesar de que el internet siempre se ha visto como una herramienta peligrosa y dañina hacia las mujeres por su accesibilidad a depredadores, tráfico humano, prostitución, entre otros, recientemente se esta desarrollando un fenómeno opuesto en las redes sociales. El tópico de #MeToo en Twitter ha dado una base para movimientos similares que buscan que sus agresores se responsabilicen por sus acciones. Aunque el hashtag busca denunciar personas más famosas o acoso sexual dentro del espacio de trabajo, se ha vuelto una forma orgánica y comunitaria para sectores más pequeños expresar cautela, apoyo y prevención. El objetivo principal del movimiento no necesariamente es llevar a cabo un proceso judicial, sino anunciar públicamente las acciones del individuo para que se haga justicia de otras maneras; tales como despido del trabajo, aislamiento familiar y social además de advertir víctimas potenciales.
Esto se puede aplicar a los contextos sociales, culturales y gubernamentales que existen en Puerto Rico. De acuerdo con la falta de atención de parte de los medios y la policía puertorriqueña en torno a los feminicidios y acoso de genero, las comunidades de mujeres, mayormente estudiantiles, han tomado métodos similares al #MeToo y ‘El cazador cazado’ en España (Zurbano Berenguer, Liberia Vayá, Bouchara, 2016). Muchas de estas mujeres han sido víctimas de acoso sexual o callejero y recurren a las redes para compartir su experiencia, fotos, videos, nombre, localización y apariencia del acosador como estrategia de lucha y precaución.
En esta investigación, se estarán analizando algunos casos de estudio de las usuarias de Twitter al igual de cómo comparan y contrastan sus experiencias y formas de expresarse. También, se estarán mirando los comentarios debajo de las denuncias para analizar sus reacciones, si son de apoyo moral a la víctima, compartiendo una experiencia similar, preguntando por más detalles, u otras posibilidades. Incluso, se le preguntará las intenciones de la usuaria en compartir su experiencia, cómo le ha afectado a ella emocionalmente exponer su trauma en las redes y si ha visto algún resultado o cambio.
Ellas difuminar información sobre los acosos sexuales y dónde se realizaron, hacen el trabajo de los medios por alertar al público mientras crean un sentido de sororidad y comunidad. También tienen el poder de cambiar el discurso machista y empoderar otras víctimas para compartir sus historias. Formando estrategias orgánicas de prevención, apoyo y cautela a través de los medios es que se pueden generar nuevas maneras de justicia que no necesariamente van dentro de las vías judiciales.
Debido al ambiente que existe en Puerto Rico en el 2019, se ha producido una invisibilización hacia las violencias que viven las mujeres. Como Twitter es una red social completamente pública, es más fácil para que las víctimas tengan una plataforma y compartan sus historias. Este tema es sumamente importante porque no existe ninguna publicación, específicamente en Puerto Rico, que hable de las denuncias sobre acoso sexual y grupos de apoyo a través de las redes sociales. Aun así, es completamente necesario investigar las estrategias de apoyo, cautela y empoderamiento de las víctimas y cómo eso puede cambiar el clima entorno a este tópico en los medios populares. Este tema surge como consecuencia de la inacción policiaca y a través de estas publicaciones, se puede llegar a cambiar el discurso machista desde abajo hacia arriba.
El problema abarcador dentro de los acosos callejeros es la inacción policiaca y el estigma que se le otorga a las víctimas. Muchas personas deciden no reportar algún acoso, violación o violencia de género porque saben que se van a encontrar revictimizadas y socialmente, la culpa va a caer en ellas. Los depredadores saben que legalmente no se puede hacer mucho contra ellos si no le provocan daño físico, por eso el acoso callejero es mayormente “una forma de intimidación y control propia del sistema patriarcal” (Zurbano Berenguer et al., 2016). Como las maneras estándar de buscar justicia no son viables para estas mujeres, recurren a métodos contemporáneos que tienen mucho más impacto social en vez de hacer un reporte que es muy posible que no resulte en nada.