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La Violencia en El Salvador


Anteriormente, según cifras oficiales, El Salvador era considerado el país más violento del mundo. En aquel entonces, era común ver titulares como "El Salvador, el país más violento del mundo que no está en guerra". Se hablaba de un estado de guerra sin conflicto armado oficial.

En este escenario, se encontraban dos lados: las maras (pandillas) y la policía. Como ocurre en la mayoría de los conflictos, los civiles, aquellos que no tienen ninguna relación con estas pandillas, sufrían las peores consecuencias.

La desmedida violencia en El Salvador afectaba todos los aspectos de la vida cotidiana, de una manera inesperada. Esto planteaba la pregunta: ¿qué estaba sucediendo exactamente en El Salvador si no se trataba de una guerra? La gran mayoría de los salvadoreños habían sido afectados directa o indirectamente por el caos y la violencia.

Personas de todas las clases sociales habían aprendido a lidiar con un constante sentimiento de inseguridad. En El Salvador, por ejemplo, dos de las pandillas más temidas de América Latina, la Mara Salvatrucha 13 y el Barrio 18, tenían entre 500 y 6,000 salvadoreños involucrados de alguna manera. Esto representaba aproximadamente el 10% de la población. Estas pandillas se dedicaban a la extorsión, la criminalidad, el narcotráfico y la violencia. Gran parte de la población, gente que no tenía ninguna relación con estas actividades, se veía obligada a convivir con la maldad sin tener ninguna opción o salida.

En El Salvador se escuchaba constantemente: "Si no te metes con nadie, no tienen por qué hacerte algo". Muchos salvadoreños vivían tratando de evitar problemas.

De tal manera, es fundamental responder la siguiente interrogante: ¿Consideras que está bien la condena que se le dan a los pandilleros de El Salvador? De acuerdo con nuestro criterio, si consideramos que está bien la condena que se le dan a los pandilleros de El Salvador. A continuación, desarrollaremos argumentos que sustentarán nuestro punto de vista.

Si consideramos que está bien la condena que se le dan a los pandilleros de El Salvador, porque ellos violan el derecho de personas civilizadas. El Salvador ha sufrido períodos de violencia a lo largo de su historia, incluyendo conflictos armados y guerras civiles.

El conflicto armado de los años 80 dejó cicatrices profundas en la sociedad salvadoreña. La desigualdad social, la exclusión política y la falta de oportunidades económicas han contribuido a la persistencia de una violencia que ha aperturado hasta la actualidad. Debido a esto el país entró en una crisis de seguridad, generando desplazamientos forzados y migración irregular. Esto también trajo consigo nuevas amenazas que han influenciado en el aumento de la violencia. El país se encuentra en una posición geográfica estratégica para el tráfico de drogas y armas, además la corrupción y la debilidad institucional han dificultado los esfuerzos para combatir eficazmente el crimen organizado.

Las consecuencias de esta violencia generalizada son profundas y afectan a todos los sectores de la sociedad salvadoreña, además de las pérdidas humanas y el sufrimiento personal.

Existen diversas causas identificadas para el incremento de la violencia en El Salvador entre ellas, se destacan la pobreza y la desigualdad social, las cuales afectan a una gran parte de la población y limitan sus oportunidades de desarrollo y bienestar. Asimismo, la falta de educación y de valores morales ha impedido la formación de una ciudadanía crítica, responsible y solidaria.

La condena de los criminales es una medida necesaria para proteger a la población civil. Además de buscar justicia para las víctimas de sus delitos, también tiene un efecto disuasorio sobre otros posibles delincuentes.

En este contexto, es crucial reconocer la importancia de abordar la violencia desde múltiples perspectivas. No se trata únicamente de una cuestión legal o penal, sino que implica aspectos sociales, políticos y éticos.

Es necesario promover políticas públicas que combatan eficazmente la pobreza y la desigualdad, brindando oportunidades de desarrollo a toda la población. Por otro lado, la condena a los pandilleros es una medida necesaria para proteger a la población civil y buscar justicia para las víctimas. Sin embargo, es importante no perder de vista la importancia de abordar las causas subyacentes de la violencia, como la pobreza y la falta de oportunidades, para evitar la reincidencia y promover la reintegración de los infractores en la sociedad.

Se tiene el caso Actual, pues hace varios meses hay mucha calma y los niveles de violencia en las calles reducieron notablemente, pero no duró mucho porque los asesinatos otra vez resaltaron, llevando a aprobar la solicitud del Ejecutivo para combatir las llamadas “maras”, rectificando el código penal para endurecer las condenas contra los pandilleros.

Esto remolca a la suspensión de la libertad de asosiación, del derecho de defensa y de la inviolabilidad de la correspondencia, pero estos son personas que atentan con el derecho a la vida, la integridad física y la libertad de las personas cultas. Además, es la primera vez que el gobierno propone una pena precisa para los pandilleros, puesto que atribuyeron los asesinos dos a bandas criminales y optaron por una operación a gran escala para detener a los pandilleros.

También Bukele en 2019 había prometido luchar contra el crimen organizado y reducir la tasa de homicidios, escribió en Twitter “En solo cinco días y con menos de 96 horas de régimen de excepción. Ninguno saldrá libre. Seguimos”. Asimismo, el gobierno tomó medidas “justas” con los pandilleros encarcelados como limitar su alimentación, salidas a los patios y retirándoles las colchonetas para dormir, o sea los privan de su derecho a una vida justa.