07/11/2025
Hay días en los que mi mente hace ruido sin parar.
Pensamientos que van y vienen, emociones que se mezclan, recuerdos que aparecen sin pedir permiso.
Es como estar en medio de una tormenta silenciosa: afuera parezco tranquila, pero por dentro estoy intentando no perderme.
💭 Cuando el ruido interno pesa.
A veces me levanto con esa sensación en el pecho — una mezcla de preocupación, expectativas y miedo a lo que pueda pasar. Quiero estar bien, quiero sentir calma… pero mi mente insiste en correr más rápido que mi cuerpo.
Sé que no soy la única. Sé que a muchos nos pasa: intentar estar presentes mientras la mente insiste en llevarnos a lugares que aún no existen o a momentos que ya se fueron.
💭 Y aun así, busco la calma.
Aunque no siempre lo logro, sigo intentando.
He aprendido que la calma no llega de golpe: aparece en segundos, en pausas, en respiraciones profundas, en momentos pequeñitos que casi pasan desapercibidos.
A veces es ver la luz entrando por la ventana.
A veces es un café caliente en las manos.
A veces es recordarme:
“Esto también pasará.”
No necesito estar perfecta para estar en paz.
Solo necesito volver, una y otra vez, a lo que está frente a mí.