Muchas veces vivimos aferrados a ideales, a vidas construidas en nuestra mente que, en la práctica, no son como las imaginamos. Algunas de esas ideas provienen de nuestras expectativas, de nuestras creencias o de historias que nos contamos acerca de cómo deberían ser las cosas.

Cuando la realidad no coincide con esa imagen, tendemos a pensar que lo que tenemos es una versión inferior de lo que soñamos. Entonces aparece la desilusión. Sin embargo, la desilusión no siempre es algo negativo; muchas veces es el proceso mediante el cual se desvanece aquello que no era real.

Y cuando eso ocurre, tenemos la oportunidad de ver las cosas tal como son y de abrazarlas con honestidad. Podemos dejar caer las expectativas irreales y descubrir que nuestra realidad no es una realidad de segunda categoría. Es la vida que tenemos, el lugar donde estamos hoy, y también el espacio donde Dios obra y nos acompaña.

Aceptar la realidad no significa renunciar a los sueños, sino aprender a valorar lo que Dios ha puesto en nuestras manos mientras seguimos caminando con fe. ❤️🙏🏻

Ser realistas es entender que la vida es una sucesión de cargas, no podemos escapar de ellas. Por lo tanto, en vez de ofrecernos un escape Jesús, ofrece herramientas; equipamiento. Jesús dice que la obediencia al sermón del monte ("su yugo" en el contexto de Mateo) desarrollará en nosotros un equilibrio y una "manera" de cargar con la vida cuyo producto final es un verdadero descanso para el alma. Frederick Dale Bruner