En una de las noches de Down time en el bastión, Sylph le pedirá a Lethos la Voz de Celestina para llamar nuevamente a casa y advertirles acerca de la posible visita de los caballeros de Hetjuríki. Sin embargo, además de comunicarse con sus padres para prevenirles, también quiere hablar con Xalazor, su ex. Sylph teme que si Caelum llega a ofrecer su ayuda a los príncipes de Windmère, éstos acepten su propuesta debido a los conflictos constantes que hay entre las trece familias. Especialmente le preocupa el creciente problema entre su principado y el de su ex, quien es el único que se ha preocupado por establecer poder militar en su territorio y posiblemente esté pensando en avanzar contra su familia tras enterarse que su princesa sigue viva.

Sylph intentará establecer contacto con Ethrex para proponer una tregua, o por lo menos un cese de hostilidades temporal, en caso de que los “invasores” se presenten en Windmère. Si Ethrex convence al resto del consejo de príncipes de negarse a aceptar la ayuda de Caelum, esto podría poner freno a la influencia de Erlingür en el extranjero, y podrían tener aliados allí una vez que sea el turno de buscar el sello de Aerae en un futuro no muy lejano. Es muy seguro que Ethrex le pedirá algo a cambio a su regreso, y cuando llegue el momento de volver a Windmère, Sylph va a necesitar ayuda para afrontarlo.

Sin embargo, pedirle apoyo emocional a Lethos para esta situación obligará a Sylph a enfrentar las cosas y empezar esa conversación que ha estado evitando desde hace unas semanas. Independientemente del resultado de las negociaciones con su ex, Sylph le pedirá que la acompañe a su habitación un momento, donde le dará un pequeño obsequio (shhh es secreto para darle emoción jajaja), como agradecimiento por siempre cuidar su espalda y la del resto del equipo. A final de cuentas, Lethos siempre está cuidándolos a todos, sanando sus heridas, dándoles ayuda y guía. Sylph piensa que es justo devolver el favor y cuidarle también. El obsequio, si bien no tiene ninguna función especial ni sirve para realizar algún hechizo para protegerlo, guarda un recuerdo importante para Sylph, y quiere que Lethos lo tenga. Similar al relicario que le dio meses atrás, y ahora los anillos de platino, el regalo es una muestra de su confianza, cariño y lealtad, y que pase lo que pase respecto a Ethrex y lo que venga en el futuro, Lethos y el resto de sus compañeros ahora son su prioridad.