Si has leído la guía anterior sobre introducción a la impresión 3D, seguramente sea porque es un tema que te llama la atención y te gustaría empezar en este mundillo, si es que no lo has hecho ya.
La primera duda que surge siempre es la misma: “¿Qué impresora compro?. Y es que puede ser bastante complicado decidirse por una en concreto, sobre todo cuándo ni siquiera sabes qué es lo que estás buscando.
Esto es completamente normal, cada vez hay más marcas y modelos en el mercado, con diferentes especificaciones técnicas y características que no se sabe ni lo que significan.
No te preocupes, que para eso estoy aquí ☺️. En esta guía voy a explicar todo lo necesario para elegir tu primera impresora 3D, o la siguiente, si es que ya tienes una. Como siempre, quiero hacerlo de una manera simple, sin tecnicismos y basándome en mi experiencia y en lo que me hubiera gustado saber cuando empecé.
Voy a explicar qué hay dentro de estas máquinas y cómo funcionan realmente, y sobre todo, en qué características deberías de fijarte, en función de lo que quieras hacer con ella.
En función del uso que le quieras dar a tu impresora, deberas centrarte en unas características u otras. Por lo que mi objetivo con esta guía no es decirte cuál es el modelo X que debes de comprar, sino darte las herramientas y conocimientos que considero necesarios para que puedas tomar una mejor decisión a la hora de comprar tu impresora y evitarte frustraciones en el futuro.
En esta guía me centraré únicamente en las impresoras de filamento, ya que son con las que más experiencia tengo, y las que le recomendaría a cualquier persona que esté iniciándose en el mundo de la impresión 3D. Son las más sencillas de usar, y las más populares para uso doméstico.
Antes de lanzarte a comprar una impresora, es importante entender cómo funciona por dentro. No hace falta que te conviertas en ingeniero mecánico, pero sí que conviene conocer qué hace cada parte y por qué es importante.
Esta es la parte donde se hace la magia. El extrusor es el mecanismo que empuja el filamento hacia el hotend, que es donde se funde el plástico. Dentro del hotend hay una resistencia que calienta el material hasta que se vuelve líquido, y una boquilla (nozzle) por donde sale el plástico fundido.

Ejemplo de diferentes hotends con boquillas de distintos diámetros.
El nozzle estándar suele ser de unos 0,4 milímetros, aunque se puede reemplazar por otro más grande o más pequeño según lo que necesites. Esta medida de 0,4mm es el diámetro del orificio por el que saldrá el material. Cuanto más pequeño sea, el material saldrá en menor cantidad y el resultado será más preciso, aunque más lento. Y a mayor tamaño, menor precisión, pero mayor velocidad. Es igual que si dibujas o coloreas con un lápiz más fino o uno más grueso, exactamente lo mismo.
Es la superficie donde se deposita la primera capa y donde se construye toda la pieza. Es muy importante que esté bien nivelada y a la temperatura adecuada, porque si la primera capa no se adhiere bien, la impresión fracasa.

Ejemplo de placa de impresión.
La mayoría de camas modernas son calefactables, lo que ayuda a que el plástico se pegue mejor y reduce problemas, como el warping que vimos en la guía anterior.
Además, el tamaño de la cama determina qué tan grandes pueden ser tus piezas, así que es una especificación muy importante a tener en cuenta.