En algún momento de nuestras vidas, todos hemos experimentado la falta de motivación. Nos encontramos lidiando con ella de forma subconsciente, lo cual a menudo nos lleva a abandonar proyectos o posponer entregas. Aunque las habilidades técnicas son fundamentales en nuestro día a día como desarrolladores, si no contamos con la motivación necesaria para llevar a cabo nuestras tareas, estas habilidades por sí solas no pueden proporcionarnos motivos suficientes. En este artículo, exploraremos algunos consejos para ayudarte a gestionar tu motivación de manera más efectiva 🙂.
La motivación es ese impulso que nos da ganas de hacer cosas, es la nafta que consume nuestro cerebro para ponernos manos a la obra. A todos nos ha pasado de comenzar un nuevo proyecto o que nos den buenas noticias y que automáticamente nos entre una energía para trabajar enorme, estos triggers pueden ser internos, como las ganas de aprender algo nuevo o de expresar ciertas ideas en un nuevo proyecto, o pueden ser externos como un aumento de sueldo o una recompensa fisica, dando lugar a lo que conocemos como motivación intrínseca y extrínseca respectivamente*.*
Ahora vayamos al grano (ya comete la maldita naranja) todos entendemos mas o menos de que se trata la motivación, pero ¿Qué acciones concretas podemos tomar para mejorar nuestro impulso para trabajar todos los días?
Cuando nos falta motivación solemos tomar dos caminos:
Es por ello que el paso numero uno, y a mi entender el mas importante es ser consciente de la falta de motivación, de esta forma podemos aplicar alguna estrategia para volver a encontrarnos con ese impulso y seguir nuestro camino al éxito disfrutando el camino.
La mejor forma de conseguir motivación intrínseca tiene que ver con el “dar”, con dejar un legado con nuestras acciones, algo que traspase nuestra vida material. Todos nuestros trabajos tienen un valor, sino, no existirían, de alguna forma fabricamos valor todo el tiempo. Si sos recepcionista, “fabricas” la buena atención y la amabilidad, si sos comerciante, estas generando una buena oferta, un bien o servicio que es mas útil que el dinero que cuesta. Si sacásemos una fotografía del mundo antes y después de nuestro trabajo, habría un incremento de valor en él. Visualizar el impacto de nuestros trabajos viendo el valor que agregamos a la sociedad puede ser una gran estrategia para entender que cuando dejamos de trabajar estamos cortando una cadena, y que si continuamos trabajando vamos a lograr (aunque sea con un cambio minúsculo) un mundo mejor. En algunos casos es mas facil visualizarlo y en otros mas dificil, en mi caso, trabajo para un sistema de cajeros de banco, una manera de motivarme es pensar que, si hago bien mi trabajo (que el sistema funcione bien y rapido) puedo colaborar a que una persona no gaste su valioso tiempo en ese sistema y pueda invertirlo en otras cosas que sean de su gusto y no de su necesidad, tranquilamente si el sistema ahorra 5 minutos de tiempo a alguien, podrían ser 5 minutos de mas juegos con sus hijos o haciendo una actividad que suba su autoestima. Este impacto multiplicado por la cantidad de tiempo y veces que se utiliza el sistema es enorme y la motivación viene con él.
Otra buena forma de obtener motivación es mediante objetivos, estos objetivos normalmente están vinculador con cosas que queremos conseguir o acciones que queremos realizar, que nos van a traer un refuerzo positivo. Pero el solo hecho de ponernos objetivos no va a aumentar nuestra motivación, de hecho los objetivos son una espada de doble filo, si están bien seteados pueden ayudarnos mucho, pero si tienen un alcance muy grande, o un lapso de tiempo muy corto nos pueden conducir a la frustración. Entonces, como ponemos objetivos realistas? Aquí van un par de tips.
Lo ideal es tener un objetivo maestro, un norte que no sea tangible y que resulte difícil (pero no imposible) de alcanzar, esto nos va a dar la pauta de que para llegar a ese objetivo lejano nos vamos a tener que poner a trabajar desde hoy. Pero los objetivos de alcance no tienen un camino bien definido, existen miles de formas de lograr un objetivo maestro y puede que no todas nos sean beneficiosas, por eso es recomendable subdividir el objetivo en otras metas mas chicas y repetir este proceso hasta que se logren tareas atómicas que nos den una sensación de progreso y que al mismo tiempo colaboren con la meta principal.
Tenemos dos enemigos claves contra la motivación, el aburri miento y el fracaso. Si tenemos tareas demasiado simples y repetitivas podemos caer en una zona de aburrimiento que no nos va a dar motivación para seguir, nos va a dar una sensación de estancamiento. En cambio si tenemos tareas muy complejas, pueden conducirnos a la frustración, dejándonos con una sensación de “objetivo inalcanzable”. Para combatir el aburrimiento podemos automatizar tareas simples, delegarlas, o bien intercalarlas con otras mas complejas. En cuanto a las tareas demasiado complejas, podemos subdividirlas en tareas mas simples o bien tomarnos un tiempo para investigar sobre el tema antes de empezar a realizarla.
